Hospitalidad

Duermo acartonado en una plaza, y me echan.

Me escondo tras los matorrales del jardín,

y me piden la documentación…

No tengo. No la doy.

Por eso me llevan a comisaría.

.

Al día siguiente salgo del calabozo,

como un perro que, esperando a su amo,

se caga en la puerta, en el pasillo,

y entonces lo que espera es el castigo.

.

Huyo de esto, hacia la periferia.

Pido para comer. Me dan las sobras.

Y ya no estoy hambriento. Es otra cosa.

El hambre definía una aplicación.

Pero esto otro no, no tiene valor.

.

En el núcleo me arrinconaban

las gentes uniformes por la acera.

Y periferia no es menos tribu-tribunal.

.

Escapo a la montaña, con sigilo.

Pero el guarda forestal me despierta, machista:

¿Dónde coño crees que estás?